El exfiscal y exsuperintendente de Administración Tributaria Juan Francisco Solórzano Foppa murió la mañana del sábado 17 de octubre en un ataque armado en el Campo Marte, zona 5 de la capital. En el hecho también murió Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, a quien los investigadores consideran una víctima colateral.

El impacto nacional del crimen se explica por la trayectoria de la víctima. Según La Hora, Solórzano Foppa trabajó 12 años en el Ministerio Público, donde dirigió la Dirección de Investigaciones Criminalísticas, y según Infobae aportó a la investigación del caso La Línea en 2015. Entre 2016 y 2018 fue jefe de la SAT. En los últimos años, como abogado y en sus redes sociales, denunció casos de corrupción y señaló la presencia de estructuras del crimen organizado dentro de instituciones del Estado. También enfrentó procesos penales que él calificó como persecución.

Un ataque a plena luz del día

Según una fuente de la PNC citada por Publinews, el ataque ocurrió hacia las 9:40 en la cancha 3, mientras Solórzano Foppa dirigía un partido de fútbol. Ese medio reporta entre 20 y 25 disparos. El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, indicó que en el ataque habrían participado unas cuatro personas con ropa deportiva y que la balística apunta a al menos dos tiradores.

Que el crimen ocurriera en un lugar concurrido admite dos lecturas. Puede interpretarse como un mensaje de intimidación. También pesa un dato más simple: era una rutina conocida. Según Infobae, el propio Solórzano Foppa había dicho en un video de septiembre que jugaba ahí los fines de semana desde hacía 15 años.

La protección policial

Solórzano Foppa tenía protección de la División de Protección de Personalidades de la PNC desde 2010. El director de la PNC, David Custodio Boteo, informó que tenía cuatro agentes asignados en turnos de dos.

Según el ministro Villeda, ese día uno de los escoltas cuidaba al hijo menor de edad de Solórzano Foppa, a pedido de este, y los agentes estaban a unos 30 o 40 metros cuando comenzaron los disparos. Villeda explicó que uno de ellos intentó reaccionar, pero que el pánico de la gente que huía hizo la situación «muy confusa».

Boteo, por su parte, informó que un agente persiguió a un presunto atacante, disparó y alertó a las comisarías con las características de los agresores.

Quedan preguntas abiertas que la investigación deberá responder: por qué ninguno de los agentes estaba junto a la persona que protegían, desde dónde y contra quién disparó el policía, qué hizo el segundo agente y cómo se evaluó el riesgo de la víctima. Hasta el cierre de esta nota, ninguna fuente oficial había confirmado una investigación interna sobre la actuación de los escoltas.


Lic. Juan Francisco Solórzono Foppa
Foto: Perfil Facebook Foppa

Una captura bajo cuestionamiento

Diez minutos después del ataque, la PNC capturó en el bulevar San Isidro, zona 16, a los hermanos Rigoberto (30 años) y Daniel Zaqueo Choc Toz (18 años), originarios de Senahú, Alta Verapaz. La PNC reportó el decomiso de una carabina, un chaleco táctico y una motocicleta.

Los señalados niegan su participación. Su familia afirma que son repartidores de PedidosYa. Su abogado, Carlos de León, sostiene que no se les practicó la prueba de residuos de pólvora, que su ropa fue cambiada y que se dañó un teléfono con información de su recorrido.

El propio ministro Villeda advirtió que «no estamos diciendo a priori que son culpables» y que la investigación no se hará «para que la narrativa se adecúe a la detención». El arma decomisada aún debe compararse con los indicios balísticos de la escena.

El móvil, todavía abierto

El Ministerio Público asumió la dirección de la investigación y aseguró que examinará «todas las hipótesis razonables». Solórzano Foppa era un crítico frecuente del sistema de justicia y en sus redes sociales denunciaba casos de corrupción y vínculos entre políticos y pandillas como el Barrio 18. Hasta ahora, las autoridades no han establecido el móvil del crimen.

El presidente Bernardo Arévalo repudió el «cobarde asesinato» y, en un mensaje a la nación, prometió a los autores materiales e intelectuales: «los vamos a encontrar». No señaló a ningún actor en particular.

Lo que sigue

Las próximas diligencias serán decisivas. Entre ellas están la audiencia de los hermanos Choc Toz, la comparación balística del arma decomisada, la revisión de las cámaras del Campo Marte y las declaraciones de los escoltas. De ellas depende saber si la captura apunta a los responsables o si la investigación debe empezar de nuevo. Mientras tanto, el caso pone a prueba la capacidad del Estado para investigar con rigor un crimen de alto impacto.